martes, 29 de agosto de 2023

miércoles, 26 de agosto de 2015

Los sumerios

 


Los sumerios
El origen de las personas



Mesopotamia
Palabra que deriva del griego y significa
"entre ríos", es el nombre de la región de Asia anterior
comprendida entre el Éufrates y el Tigris,
que desembocan en el Golfo Pérsico.
Actualmente forma parte de la república de Irak.

A unos pocos kilómetros de Mesopotamia,
en los valles de los montes Zagros,
zona de lluvias regulares,
el hombre prehistórico comenzó a practicar la agricultura,
hace unos 9.000 años.

Siglos más tarde, como sucedió en el Nilo,
el Hoang-Ho y el Indo por la misma época,
las orillas del Éufrates y el Tigris comenzaron a poblarse.

Grupos de nómadas fueron ocupando aldeas permanentes,
haciéndose sedentarios.
También ellos cultivaron la tierra,
pero como en Mesopotamia los veranos son tórridos,
y las lluvias escasas,
tuvieron que planear y construir sistemas de riego artificial,
que demandaron trabajo colectivo,
de una población numerosa y organizada.

Para el año 4.000 a.C.,
aquellos pueblos habían alcanzado un notable desarrollo,
económico y social,
que se propagó desde el centro de Mesopotamia,
hasta la actual Turquía,
la meseta de Irán y el valle del Indo.
Mientras en el sur,
la desecación del valle de la baja Mesopotamia,
invadido antiguamente por las aguas del Golfo Pérsico,
fue permitiendo su paulatina ocupación.

Poco antes del año 3.500 a.C.,
no se sabe si como fundadores,
conquistadores o pacíficos inmigrantes,
aparecieron en el sur de Mesopotamia los sumerios.

¿De dónde provenían estos hombres bajos y fuertes,
de rostro ancho y nariz recta y prominente?
Tampoco se sabe con seguridad;
se supone que del Turquestán.
Pero lo cierto es que se instalaron allí,
y llegaron a desarrollar una notable civilización,
para algunos historiadores la primera en merecer ese nombre.

La economía de Súmer se basaba en la agricultura y la ganadería,
como en el resto de Mesopotamia.
Cebada, trigo y centeno eran sus cultivos más importantes.
Vacas, cabras y ovejas integraban rebaños,
que los pastores conducían diariamente hacia los prados cercanos.

El período de ocupación y establecimiento de los sumerios,
es llamado por los arqueólogos época de Uruk.

Durante esos 500 años (3.500 a 3000 a.C.)
se formaron distintas ciudades y Súmer alcanzó el grado de civilización.
Pero, a pesar de ocupar una misma región,
y compartir una cultura similar,
las ciudades sumerias no se integraron políticamente en un estado.

Tal como sucedería siglos más tarde con la Polis griega,
cada ciudad de Súmer tenía su propio gobierno,
encabezado por el patesi, rey o príncipe, que,
además de gobernante, era el principal sacerdote.
La religión sumeria consideraba a los dioses,
propietarios de las vidas y riquezas del reino.
Como sacerdote principal el patesi,
era el intermediario entre ellos y los fieles.

Sede del gobierno y del culto,
de los talleres y almacenes del reino,
el templo o palacio era la construcción más destacada de la ciudad,
y el centro de toda su actividad.

A veces una ciudad sumeria o semítica,
trató de extender su dominio a otra ciudad o región.
Una antiquísima leyenda sumeria,
narra la tentativa del rey semita Agga,
de la ciudad de Kish,
de someter a la de Uruk.
Guilgamesh,
patesi de Uruk,
reunió al consejo de ancianos,
especie de senado,
para considerar el ultimátum de Agga,
que había sitiado la ciudad.
Como los ancianos optaron por la rendición,
Guilgamesh reunió a la asamblea de combatientes,
integrada por hombres en edad de combatir,
que se pronunció por la guerra.
Las tropas de Guilgamesh rompieron el cerro,
y derrotaron a las fuerzas de Agga.

Esta leyenda llegó a nosotros por un texto escrito,
siglos después de esos hechos, pues,
cuando ocurrieron...
Súmer recién inventaba la escritura,
hacia el 3.000 a.C.
Al comienzo, esa escritura era pictográfica;
lo que designaba estaba representado por su dibujo.
Pero la práctica transformó luego a los pictogramas,
en signos simples y abstractos,
que no reproducían el dibujo de lo expresado.
Por la forma de cuña que tenían sus signos,
a esta escritura se la denominaría posteriormente,
cuneiforme.

La escritura dió origen a las escuelas,
las que preparaban escribas,
indispensables para la compleja sociedad que la civilización fue creando.
Los escribas,
además de leer y escribir,
debían conocer aritmética, geomtería,
y el sistema de pesas y medidas,
que los sumerios habían inventado para sus operaciones mercantiles.
Porque el comercio era indispensable para Súmer,
que carecía de madera, piedras duras y metales,
imprescindibles para su evolución económica.

En busca de esas materias primas,
los sumerios comerciaron con sus vecinos y con lejanas regiones,
sus barcos navegaron sus ríos y salieron al Golfo Persico.
Sus caravanas abrieron rutas terrestres en todas las direcciones.
Las cargas eran transportadas en carros con ruedas,
tirados por asnos o bueyes.

La rueda,
uno de los inventos más importantes en la historia de la humanidad,
tuvo origen en Súmer.
Las ruedas estaban construidas con tres placas de madera maciza,
unida por listones.

Los productos sumerios se comerciaron en toda Mesopotamia,
y llegaron a Siria y Egipto.
Hacia el este, sus caravanas alcanzaron el valle del Indo,
atravesando montañas y desiertos.
Los contactos con otras regiones,
además de su importancia económica,
ampliaron los conocimientos geográficos,
y establecieron rutas permanentes.

Costumbres, lenguas, conocimientos y técnicas,
se transmitieron en un intercambio cultural,
que enriqueció a todos los grupos humanos.

Los más antiguos escritos de Súmer,
y de la historia,
son los registros de existencias,
contratos y operaciones financieras,
que demuestran la importancia del comercio sumerio.
Esa prosperida generó un período de esplendor,
llamado la edad de oro de Súmer,
entre los años 2.800 y 2.470 a.C.

Toda la cultura de la época,
muestra una gran evolución.
El arco, la cúpula y la bóveda, se incorporan a la arquitectura.
Los escultores reemplazan la arcilla local por la piedra calcárea,
la diorita y el alabastro importados.
Las figuras, generalmente de tamaño natural,
muestran diferentes estilos:
La sobriedad de la "cabeza de mujer" de Uruk,
contrasta con la hipnótica y desorbitada mirada de los "orantes",
cuya actitud se repite en numerosas culturas.
Las piezas de los orfebres, en oro, plata o cobre,
muestran un dominio preciso de las técnicas de fundición,
modelado y cincelado.

Las obras rescatadas de los sepulcros reales de Ur,
descubiertos hace pocas décadas,
muestran la excelencia de sus trabajos.
Durante la edad de oro, Ur era el centro del comercio internacional.
Allí llegaban piedras y metales preciosos,
madera, betún y otros materiales esenciales,
para la construcción de edificios y embarcaciones.
Elaboradas por los hábiles artesanos sumerios,
muchas de esas materias primas volvían a exportarse,
como productos manufacturados.
Como consecuencia del gran desarrollo alcanzado por Súmer,
las tareas de gobierno y administración del reino,
se hicieron más complejas.

El patesi debió delegar parte de sus funciones,
y dos sectores fueron ganando poder.
Por un lado el clero que, además de encargarse del culto,
manejaba buena parte de la economía.
Por el otro una clase mercantil,
integrada por comerciantes que habían crecido al ritmo de Súmer.
Otra parte de la población,
la formaban los numerosos funcionarios públicos,
entre los cuales abundaban los imprescindibles escribas.
A este sector burocrático le seguía el de los artesanos:
fundidores, carpinteros, albañiles, tejedores, alfareros,
y otros trabajadores especializados.

Por último, estaban los campesinos,
la parte más numerosa de una sociedad,
cuyas actividades básicas eran agropecuarias.
Además de los cultivos y rebaños,
los campesinos se encargaban del mantenimiento de las obras de riego,
de las que dependía su producción.
También el voluminoso comercio exterior,
demandó un nutrido cuerpo de marineros,
naegantes, jefes de caravana y conductores,
encargados del permanente tráfico fluvial,
marítimo y terrestre.

Cada ciudad o estado,
contaba con un ejército estable.
En tiempos de paz,
estos soldados profesionales,
eran empleados en la construcción de obras públicas.
Todo ciudadano sumerio era libre,
pero existían esclavos,
que eran prisioneros de guerra,
o extranjeros comprados o capturados.

A medida que las ciudades sumerias fueron creciendo,
la clase sacerdotal fue ganando privilegios,
y disponiendo de tierras y mano de obra propias,
restadas al antiguo poder real.
El palacio o templo ya no constituían una unidad.

En el año 2.500 a.C. aproximadamente,
Lagash había ganado cierto predominio sobre otras ciudades de Súmer.
Patesi de Lagash era Urukagina,
probablemente perteneciente a la clase mercantil y no a la realeza,
quien se propuso limitar el poder de los sacerdotes tal como,
siglos más tarde,
intentaría el faraón hereje Akenathon en Egipto.
Distintas medidas de gobierno,
y las leyes que promulgó para impedir ciertos abusos de los poderosos,
convirtieron a Urukagina en el primer reformador de la historia.

Urukagina gobernó durante siete años,
probablemente tumultuosos,
al cabo de los cuales fue destronado por Lugalzaggesi,
patesi du Umma, antigua rival de Lagash.
Lugalzaggesi arrasó a Lagash;
templos y palacios fueron saqueados y destruidos.
Más tarde, y también por la fuerza,
Lugalzaggesi sometió a otras ciudades:
Uruk, Ur, Larsa...
Extendió su dominio al centro y norte de Mesopotamia,
y posiblemente hasta el Mediterráneo.

Del centro de Mesopotamia,
habitado por los acadios, pueblo de origen semita,
surgiría la figura que enfrentaría a Lugalzaggesi: Sargón.
Sargón era un militar acadio y,
según un texto de la época redactado en primera persona,
de origen humilde:

"Mi madre era pobre y a mi padre no lo conocí.
Luego de mi nacimiento mi madre me puso en una cesta,
y me arrojó al rio.
La corriente me llevó hacia Akki, el aguador,
que me hizo su jardinero.
Entonces la diosa Ishtar se enamoró de mí.
Durante 55 años ejerzo el poder."

Con el apoyo de algunas ciudades semitas,
Sargón recuperó territorios dominados por Lugalzaggesi,
a quién luego derrotó en su propio pais: Súmer.
Lugalzaggesi fue tomado prisionero y,
condenando su acción devastadora como conquistador de la región,
expuesto en una jaula ante el templo del dios Enlil,
en la ciudad sumeria de Nippur.

Sargón fue un destacado militar y un hábil político.
Unificó a las ciudades semitas de Mesopotamia y,
cuando conquistó Súmer,
mantuvo en sus cargos a los gobernantes nativos,
quienes debían pagar tributo a Akkad o Agade,
la ciudad fundada por el emperador.
Sargón formó un verdadero imperio,
basado en un ejército profesional de más de 5.000 hombres,
perfectamente equipados y entrenados.
Pero no sólo unificó por primera vez la extensa y rica Mesopotamia.
Sus dominios abarcaron desde el Golfo Pérsico hata el río Tauro,
y de este a oeste desde el Mediterráneo,
hasta la región montañosa de Asiria y Elam.

Todas las rutas comerciales fluviales y terrestres,
estaban controladas por el señor de oriente,
como se lo llamó.
La mayoría de esas rutas habían sido abiertas por los sumerios,
que en parte las siguieron utilizando.

La dinastía fundada por Sargón se prolongó hasta su bisnieto,
manteniendo el poder por casi dos siglos.
Agade era el centro económico de su vasto imperio.
Los conquistadores aprovecharon la cultura de sus conquistados.
Mitos, leyendas,
y la propia lengua de Súmer fueron asimilados por los semitas.

Es posible que el sumerio fuera ya un idioma internacional,
por su irradiación cultural y económica.
Pero hasta los dioses y creencias de los vencidos aparecieron,
transformados pero reconocibles,
en la religión de los vencedores.
Posteriormente esos legados serían heredados por Babilonia.

El último gran rey de la dinastía fundada por Sargón fue su nieto,
Naram-Sin, que supo mantener la cohesión del imperio,
aunque debió guerrear para lograrlo.
Su reinado de 50 años,
fue un período de properidad económica y gran desarrollo artístico y cultural.
Pero sus sucesores no estuvieron a su altura.

Algunas ciudades de Súmer intentaron sacudirse el yugo acadio,
pero no lo consiguieron.
El imperio del señor de oriente sería destruido por los guti,
habitantes de las montañas del este de Mesopotamia,
probablemente apoyados por sectores de Súmer.
Considerados bárbaros por Súmer y Akkad,
estos rudos montañeses penetraron por la fuerza en Mesopotamia,
hacia el 2285 a.C.

Ur y Uruk fueron saqueadas por los guti,
pero la mayoría de las ciudades sumerias,
fueron tratadas con cierta benevolencia.
En cambio las de Akkad no tuvieron esa suerte:
Fueron destruidas y su capital, Agade,
arrasada hasta los cimientos.
Las crónicas de la época hablan de los
"Campos devastados, los dioses prisioneros,
el pueblo oprimido de cargas..."
bajo la dominación bárbara.

Algunas dinastías mesopotámicas se refugiaron en uruk,
durante el dominio de los guti.
Mientras, Lagash,
entonces con más de 200.000 habitantes,
vivió un período de notable prosperidad,
a pesar de ser vasalla de los nuevos conquistadores.

Patesi de Lagash era Gudea,
uno de los grandes gobernantes de Súmer.
Él consiguió restaurar la economía de su ciudad,
y de otras que estaban bajo su control.
El comercio internacional de Lagash,
se extendió a un territorio tan amplio,
como el que dominara el imperio de Sargón.
Pero Gudea lo consiguió no con expediciones militares,
sino con medios diplomáticos y comerciales.
Quizás las caravanas de Lagash,
pagaban un derecho de tránsito al atravesar regiones,
ocupadas por los guti,
pero lo cierto es que la prosperidad volvió a Súmer,
o por lo menos a una parte del país.

Y así pudieron realizarse templos,
canales de riego y edificios,
no con grandes bloques de piedra como usaban los egipcios,
sino con pequeños ladrillos cocidos,
que llevaban impresos el sello real.

El arte se renovó.
Obras literarias de esa época,
contienen términos semíticos incorporados al sumerio,
señalando la influencia cultural que dejara la dominación acadia.
Esa influencia semítica,
también se manifestó en la orfebrería y escultura sumerias,
cuyas figuras parecen copiar fielmente al personaje vivo.

Rica, refinada y pacifista,
Lagash no estaba llamada a terminar con los invasores guti.
La tarea fue obra de otra ciudad Uruk,
a cuyo frente estaba el patesi Utu-Hegal.
Más de 140 años de dominación habían debilitado a los guti.

Tirigan, el último monarca bárbaro,
fue derrotado por las fuerzas de Utu-Hegal en el 2138 a.C.
y abandonado en el campo de batalla por sus propios soldados,
que se escaparon hacia las montañas.
La vistoria de Utu-Hegal fue festejada por todo Súmer,
que recuperaba así su independencia.
Pero esto no significó que admitiera el predominio de Uruk.
Como otra muestra de rivalidad de las ciudades estado,
en el 2124 a.C. Ur-Nammu, se sublevó contra utu-hegal,
y fundó la III dinastía de Ur.

El siglo de gobierno de esta dinastía,
marcó el apogeo de la civilización sumeria,
y es conocido como período de Súmer-Akkad,
pues Ur-Nammu consiguió unificar ambos territorios,
sumándoles los de Babilonia y Elam,
y constituyendo un estado monárquico.
Ur-Nammu y su sucesor,
su hijo Shulgi,
fueron llamados reyes de la equidad,
por sus reformas jurídicas,
los acadios gozaban de todos los derechos civiles,
y podían ocupar cargos oficiales.

Esta serie de leyes sería el antecedente,
del famoso código que dos siglos después promulgaría Hamurabi,
rey de Babilonia.
Durante la III dinastía de Ur,
el poder estaba centralizado en el monarca,
pero cada ciudad o región contaba con un gobernador local.
Y aunque Enlil fue proclamado dios nacional,
se respetaron los dioses particulares de cada ciudad.
Como colaborador principal del trono,
se nombraba un primer ministro elegido entre los viejos gobernantes.

El sistema de pesas y medidas,
establecido durante el reinado de Gudea,
fue reconocido como oficial para todo el territorio,
creándose oficinas para controlar su exactitud.
Gran parte del poder económico que anteriormente,
manejaban el palacio y el templo,
pasó a los particulares.
Fletados por comerciantes y financiados por banqueros.

Los mercantes sumerios navegaban hasta Tilmun,
actual Bahrein,
para negociar con mercaderes del Golfo Pérsico,
de Arabia y del valle del Indo.
Del Tilmun las naves regresarían con metales y marfil,
piedras preciosas y lapizlázuli.

Ur creó una especie de seguro marítimo,
por el cual un banquero,
asumía el riesgo de un eventual desastre,
compensado por una participación en las ganancias,
proporcionadas por una travesía normal.

Los comerciantes se agrupaban en una especie de cámara mercantil,
llamada Karum, para defender sus derechos.
Por entonces Ur cubría una extensión de 6.500 por 2.500 metros,
atravesada por calles estrechas e irregulares,
donde las cargas debían ser trasladadas por porteadores o asnos.
Los edificios más importantes eran el palacio real,
rodeado de un alto muro de ladrillos,
y el templo,
sobre el cual se elevaba la construcción escalonada,
llamada ziggurat, de varios pisos.

Las casas particulares eran también de ladrillos.
Algunas tenían dos pisos.
Todas las habitaciones daban a un patio central,
y una escalera de madera llevaba a la planta alta.

El apogeo de Súmer se extingue en el año 2016 a.C.
Durante el reinado del 5º y último rey de la III dinastía de Ur.

A través de los siglos,
nómadas o inmigrantes semitas de otras regiones,
fueron penetrando en Mesopotamia,
integrándose a sus ciudades o reinos.
E incrementando su peso económico y político dentro de la sociedad.
Con los sumerios no pasó lo mismo.
No recibieron nuevas gentes de su raza,
cuyo origen es todavía dudoso,
y terminaron por diluirse entre sus populosos vecinos.

Ibbi-sin, el último rey,
debió soportar las presiones de los semitas de Mari,
al norte de Mesopotamia,
y de los Elamitas, viejos rivales del oeste,
más allá del Tigris, y Súmer sucumbe.

Pero muchas de sus contribuciones al desarrollo humano,
la escritura, la rueda, las prácticas mercantiles,
quedarían definitivamente integradas al patrimonio de la civilización:
primero en oriente a través de Babilonia y Asiria,
y luego en occidente a través de Grecia y Roma.

El principito

domingo, 15 de marzo de 2015

Grecia

Grecia



La civilización griega,
alcanzó su mayor esplendor
en el siglo V a.C
Cuando su influencia,
se había extendido por todo el mediterráneo

Artistas y pensadores griegos
produjeron en esa edad de oro,
obras de tal belleza,
profundidad y originalidad,
que contribuyeron decisivamente
a la cultura universal.

Esa brillante civilización
no se alcanzó repentinamente;
hay una larga historia anterior
durante la cual
pueblos de distinto origen y lengua
entraron en contacto
debido a las frecuentes
y masivas migraciones de la antigüedad

El territorio que conocemos como Grecia
está formado por
el sur de la península de los balcanes
y las islas de los mares que la rodean,
el egeo y el jónico,
en el mediterráneo oriental

Muchas de esas islas
ofrecían en la antigüedad
excelentes condiciones de habitabilidad,
clima benigno, tierra fértil
y el mar como vía de comunicación


Tanto la península
como la mayoría de las islas
estaban habitadas
mucho antes de la llegada de los griegos y,
hacia el 3000 a.C,
sus poblaciones neolíticas
constituían prosperas comunidades.

Poco después esos pueblos
comenzaron a utilizar el cobre,
se supone que inicialmente
en las islas del egeo,
desde donde se difundió hacia la península.

Y fue también en el egeo
donde surgieron
las primeras civilizaciones de la región.
El centro de irradiación fue creta,
una isla montañosa
de 260 kilómetros de largo
por 60 en su parte más ancha.



La esencia de la Historia


Los hechos más importantes

Conciencia (introspección, imaginación)

Cálculo

Música

Palabra

Escritura

Moneda

La rueda